/ miércoles 7 de julio de 2021

El Espectador | No hay diálogo con la industria farmacéutica

“La industria farmacéutica es parte de la solución, no es el problema”, dice Rafael Gual Cosío, director general de la Canifarma.

Platicamos con el representante de la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica sobre el desabasto de medicamentos en México.

Coincide en que los más afectados por este problema que desencadenó el gobierno de Andrés Manuel López Obrador son los enfermos que necesitan sus tratamientos.

Gual Cosío asegura que han planteado soluciones para el problema a diversas autoridades de la 4T en muchas ocasiones.

“Hemos mandado muchos escritos, al Insabi principalmente, pero no hemos tenido esa posibilidad de diálogo”, explica el representante de las farmacéuticas. “Si hubiera diálogo, desde luego que podríamos buscar soluciones más prontas, y no estar con prueba y error para ver qué es lo que pasa. Eso es lo que nos ha sucedido, no tenemos un diálogo establecido, que nos permita encontrar soluciones conjuntas. La industria farmacéutica puede ayudar muchísimo a que esto se solucione lo más pronto posible”.

Señala que se han reunido con el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell. “Sabe quiénes somos, conoce la industria farmacéutica, lamentablemente no se han continuado estas pláticas, yo le diría y le insistiría en que la industria farmacéutica está para colaborar con el Gobierno, está dispuesta a ayudar en lo que se le pida, pero necesitamos ese diálogo abierto, para encontrar soluciones conjuntas, basadas en la realidad”.

MENOS TUITS Y MÁS NUECES

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, desde la transición, se dio cuenta de que el eje que iba a utilizar para la estrategia anticorrupción, no incluía a la Secretaría de la Función Pública (SFP), nos dice Eduardo Bohórquez, director ejecutivo de Transparencia Mexicana.

“Si ustedes revisan cuál ha sido su estrategia, ha sido a partir del nombramiento del Fiscal General de la República con una autonomía e independencia que todo mundo considera dudosa, el Fiscal General se mueve con un ritmo muy político, y le puso dos turbinas a la Fiscalía General, una el Servicio de Administración Tributaria, y otra la Unidad de Inteligencia Financiera, desde ahí el Presidente lleva la estrategia anticorrupción. Y el control interno, pues se lo deja a la Secretaría de la Función Pública a quien también le quita en la transición algo que yo creo que fue lo que hizo también difícil la gestión de la secretaria Sandoval, que es que le quita las contrataciones públicas y se las lleva a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Si había un poder en Función Pública, no era el poder de la sanción, era el poder de intermediar en más de 180 mil procesos de contratación pública, ese poder lo pierde Irma Eréndira Sandoval, y lo que queda es una secretaría que se iba a hacer cargo del control interno y de una parte compleja que es la relación de fiscalización con los Estados de la República. Hay una parte que audita la SFP, justamente donde estaba Roberto Salcedo, que es el nuevo titular de la Función Pública, pero la verdad es que estos ajustes yo creo que la secretaria Sandoval no los entendió, no entendió cuándo se movió hacia la FGR la estrategia, tal vez lo intuía cuando no era convocada a Palacio Nacional. Yo diría que la secretaria lo que hizo fue tratar de construir un modelo ideológico en el combate a la corrupción, pero la verdad es que desde la transición se empezó a mover hacia otro lado el eje rector para el Presidente de la República en esta materia”.

“La industria farmacéutica es parte de la solución, no es el problema”, dice Rafael Gual Cosío, director general de la Canifarma.

Platicamos con el representante de la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica sobre el desabasto de medicamentos en México.

Coincide en que los más afectados por este problema que desencadenó el gobierno de Andrés Manuel López Obrador son los enfermos que necesitan sus tratamientos.

Gual Cosío asegura que han planteado soluciones para el problema a diversas autoridades de la 4T en muchas ocasiones.

“Hemos mandado muchos escritos, al Insabi principalmente, pero no hemos tenido esa posibilidad de diálogo”, explica el representante de las farmacéuticas. “Si hubiera diálogo, desde luego que podríamos buscar soluciones más prontas, y no estar con prueba y error para ver qué es lo que pasa. Eso es lo que nos ha sucedido, no tenemos un diálogo establecido, que nos permita encontrar soluciones conjuntas. La industria farmacéutica puede ayudar muchísimo a que esto se solucione lo más pronto posible”.

Señala que se han reunido con el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell. “Sabe quiénes somos, conoce la industria farmacéutica, lamentablemente no se han continuado estas pláticas, yo le diría y le insistiría en que la industria farmacéutica está para colaborar con el Gobierno, está dispuesta a ayudar en lo que se le pida, pero necesitamos ese diálogo abierto, para encontrar soluciones conjuntas, basadas en la realidad”.

MENOS TUITS Y MÁS NUECES

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, desde la transición, se dio cuenta de que el eje que iba a utilizar para la estrategia anticorrupción, no incluía a la Secretaría de la Función Pública (SFP), nos dice Eduardo Bohórquez, director ejecutivo de Transparencia Mexicana.

“Si ustedes revisan cuál ha sido su estrategia, ha sido a partir del nombramiento del Fiscal General de la República con una autonomía e independencia que todo mundo considera dudosa, el Fiscal General se mueve con un ritmo muy político, y le puso dos turbinas a la Fiscalía General, una el Servicio de Administración Tributaria, y otra la Unidad de Inteligencia Financiera, desde ahí el Presidente lleva la estrategia anticorrupción. Y el control interno, pues se lo deja a la Secretaría de la Función Pública a quien también le quita en la transición algo que yo creo que fue lo que hizo también difícil la gestión de la secretaria Sandoval, que es que le quita las contrataciones públicas y se las lleva a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Si había un poder en Función Pública, no era el poder de la sanción, era el poder de intermediar en más de 180 mil procesos de contratación pública, ese poder lo pierde Irma Eréndira Sandoval, y lo que queda es una secretaría que se iba a hacer cargo del control interno y de una parte compleja que es la relación de fiscalización con los Estados de la República. Hay una parte que audita la SFP, justamente donde estaba Roberto Salcedo, que es el nuevo titular de la Función Pública, pero la verdad es que estos ajustes yo creo que la secretaria Sandoval no los entendió, no entendió cuándo se movió hacia la FGR la estrategia, tal vez lo intuía cuando no era convocada a Palacio Nacional. Yo diría que la secretaria lo que hizo fue tratar de construir un modelo ideológico en el combate a la corrupción, pero la verdad es que desde la transición se empezó a mover hacia otro lado el eje rector para el Presidente de la República en esta materia”.