/ lunes 8 de marzo de 2021

Expediente Confidencial | 8M-21: Getsemaní

Princesa, modelo, abogada y regidora. Esas cuatro facetas convergen en Getsemaní Damaris Gamiz Artea, actual integrante del Cabildo de las Juventudes, pero, sobre todo, una más: esa combinación la revela como una mujer sin moldes, lejana de fórmulas aprisionadoras. Es como es y ya está.

Originaria de Durango, fue la encargada de dirigir el discurso de la generación 2016 del Colegio de Bachilleres. Posteriormente, estudió y se graduó de la licenciatura en derecho de la UABC. Ahora, como regidora juvenil, busca dejar su impronta.

“Yo hice un proyecto que planteaba una compensación ecológica. Las grandes fábricas, además de producir trabajos, también son grandes productoras de contaminación. Entonces, el objetivo era que estas mismas empresas, como personas morales, hicieran un proyecto de compensación, que pudiese devolver algo bueno, por lo malo que producen en el ambiente”, explica Gamiz, sobre el trabajo que le permitió ser electa al cuadro edilicio.

Ya como regidora, Gamiz presentó una iniciativa para prohibir las corridas de toros: “El objetivo de esta propuesta es que se abrogue el reglamento de Espectáculos Taurinos y prohibirlo en el reglamento de Espectáculos Públicos. Quiero ser la voz de los seres vivos que no tienen voz, ni voto. En Mexicali no se ha trabajado mucho sobre este tipo de concientización, sobre los animales, sobre el cuidado de ellos, sobre dignificarlos y creo que es importante que lo sembremos en la población, porque si tú cuidas a un animalito, a un perrito, a un gatito, y tú estás consciente de que, si le haces un mal, le va a doler, estás también sembrando valores en ti”.

“Soy de ese porcentaje que no es nacida aquí, pero que está muy agradecida, porque se me han abierto las puertas y se me ha dado mucho hasta el momento”, afirma Gamiz, quien relata: “A los cuatro años, mi papá cambió de trabajo y nos fuimos a Tijuana, primeramente. Estuvimos ahí cuatro años y nos cambiamos a Mexicali. Después regresé a Durango, para hacer la secundaria, y luego volví a Mexicali, desde la preparatoria. Actualmente, estoy viviendo con mi papá y con mi hermano”.

“En la universidad, me vi en la necesidad de estar trabajando. Si me las vi negras de vez en cuando. Primeramente, estuve de becaria en la universidad, como un tipo de prestación de servicios, por los que me daban un apoyo económico. Podríamos considerarlo como un trabajo, pero era más bien como una beca”, recuerda.

“Y ya cuando tenía la necesidad de hacer mi servicio profesional, mis prácticas profesionales, tuve que buscar alguna otra manera de generar ingresos. Así que conseguí un empleo siendo animadora y actriz en shows infantiles, para una empresa que se llama Fairy”, añade.

Aunque ya es abogada, dicho trabajo “lo sigo realizando porque me llena muchísimo, me alimenta mucho el alma, porque implica estar con niños en fiestas, piñatas, eventos. Me llena mucho de vida, me entusiasma mucho ver la cara de los niños, cómo se alegran por ver a su personaje favorito”.

Y en esa faceta, se ha encontrado hasta con sus maestros de la universidad: “Hace un año, fui asignada para ir al Bosque de la Ciudad, y tenía que estar vestida de Elsa, el personaje de Frozen, de Disney. Elsa, usted sabe, es rubia, güerísima, ojos azules, muy clara… Y pues implica caracterizarme. Para llegar a semejarme al físico de ella, tengo que ponerme una peluca rubia y unos pupilentes azules, porque, claramente, no tengo ojos azules, ponerme de base de maquillaje dos tonos más claros de lo que soy”.

“Fui al Bosque y estaba caracterizada de este personaje, y veo dos niñas muy felices, saludándome, y les digo “hola ¿cómo están?, y vienen sus papás acercándose, y me doy cuenta que es uno de mis maestros de la universidad. Y quiera o no, aunque no estaba haciendo nada malo, humanamente me dio un poquito de pena la situación”.

-¿Y si te reconoció luego?

-Si, si me reconoció. De hecho, me saludó “¡Ah, Getsemaní!” y le dije “no, no les diga a sus niñas que soy Getsemaní, dígales que soy Elsa”. Tengo fotos con sus niñas y ahí tengo el recuerdo”.

Getsemaní mide 1.72 y dicha estatura le abrió las puertas del modelaje: “Me tocó, en algunas ocasiones, que boutiques o escuelas de diseño me buscaran porque tenían eventos o pasarelas. Y recibía una pequeña compensación”.

Como egresada cimarrona, reconoce el apoyo que brinda la universidad pública: “Yo estudié en la UABC y la ventaja que tiene es que, si tú no puedes pagar la reinscripción en el momento, puedes hacer pagos parciales. Te da esa oportunidad y eso, constantemente, me tocó hacerlo. Aproximadamente, cuando yo estaba estudiando, la inscripción estaba en 3 mil, 3 mil 500. Me tocó solventar esos gastos. Y (la carrera) también implica comprar muchos libros de derecho, aunque la ventaja que tienes es que puedes conseguirlos en la biblioteca, pero existen algunos que si necesitas tener día a día”.

Respecto a la combinación de la animación, el derecho y el modelaje, Getsemaní refiere que “en las tres me siento cómoda, pero creo que implican diferentes habilidades mías. En mi carrera de derecho, es un desgaste mental, es un desgaste de leer constantemente, de estar actualizándose, de ponerse muy creativo para sacar los escritos. Si implica un mayor esfuerzo de estudio, de preparación. Y en los shows infantiles, me siento como un pez en el agua, porque puedo ser muy divertida, no implica ser muy rígida, como lo tengo que ser de postulante. Soy más expresiva, más efusiva, más alegre, más cariñosa también, más simpática”.

Con el 8M en perspectiva, Getsemaní indica: “Si le preguntamos a 100 mujeres, el 99% van a coincidir en que han sufrido acoso alguna vez. Y yo no soy ajena a esa situación”.

Resalta que en México “falta muchísima concientización. Y eso empieza desde casa. Hay que enseñarles a los hijos que no se les debe faltar el respeto a las mujeres, que no se debe sexualizar a las mujeres solo por ser mujeres. Iniciar desde ahí, partiendo de la concientización en casa, del respeto a las mujeres, de que no estamos al gusto del hombre, o sujetas a lo que él quiera, de entender que si una mujer dice ‘no quiero’, debe entenderse de esa forma”

Y considera que “así como han existido campañas para que los jóvenes utilicen preservativos, pues también hace falta que las autoridades se aboquen a hacer campañas de respeto a las mujeres”.

Respecto al tema del momento, la postulación de Félix Salgado, precisa que es necesario hacer “una ponderación de qué es lo más importante: el derecho a poder ser candidato a un puesto político, o considerar que hay un precedente de que es un foco rojo en seguridad y que ha agredido a mujeres. Yo creo que, si hacemos una ponderación, se pone en primer lugar la seguridad de la mujer, aunque aún no se sepa, a ciencia cierta, si realizó estas conductas”.

“También entramos a un debate en cuanto a que puede ser una campaña negra, para que el político baje de categoría y no voten por él, pero creo que debe verse por la seguridad de las mujeres y, en general, de cualquier persona”, sentencia.

Si llegara una mujer a la presidencia de México, para Getsemaní se necesita que sea “comprometida, que sea inteligente, que tome decisiones en forma igualitaria, con perspectiva de equidad; que no se deje llevar tampoco por cuestiones de que las mujeres debemos ponernos por encima, porque creo que eso no es lo que se necesita, sino entender que, como mujeres y como hombres, necesitamos del otro y aportamos grandes cosas a nuestra sociedad en general; una mujer que entienda que hay mucho trabajo por hacer en México, que hay cosas que no se han atendido como se deben atender”.

-¿Se necesita que llegue una mujer que no tenga ataduras políticas con los hombres?

-“Yo considero que si, pero… pues estamos buscándola”

Comentarios: gerardofm2020@gmail.com

Princesa, modelo, abogada y regidora. Esas cuatro facetas convergen en Getsemaní Damaris Gamiz Artea, actual integrante del Cabildo de las Juventudes, pero, sobre todo, una más: esa combinación la revela como una mujer sin moldes, lejana de fórmulas aprisionadoras. Es como es y ya está.

Originaria de Durango, fue la encargada de dirigir el discurso de la generación 2016 del Colegio de Bachilleres. Posteriormente, estudió y se graduó de la licenciatura en derecho de la UABC. Ahora, como regidora juvenil, busca dejar su impronta.

“Yo hice un proyecto que planteaba una compensación ecológica. Las grandes fábricas, además de producir trabajos, también son grandes productoras de contaminación. Entonces, el objetivo era que estas mismas empresas, como personas morales, hicieran un proyecto de compensación, que pudiese devolver algo bueno, por lo malo que producen en el ambiente”, explica Gamiz, sobre el trabajo que le permitió ser electa al cuadro edilicio.

Ya como regidora, Gamiz presentó una iniciativa para prohibir las corridas de toros: “El objetivo de esta propuesta es que se abrogue el reglamento de Espectáculos Taurinos y prohibirlo en el reglamento de Espectáculos Públicos. Quiero ser la voz de los seres vivos que no tienen voz, ni voto. En Mexicali no se ha trabajado mucho sobre este tipo de concientización, sobre los animales, sobre el cuidado de ellos, sobre dignificarlos y creo que es importante que lo sembremos en la población, porque si tú cuidas a un animalito, a un perrito, a un gatito, y tú estás consciente de que, si le haces un mal, le va a doler, estás también sembrando valores en ti”.

“Soy de ese porcentaje que no es nacida aquí, pero que está muy agradecida, porque se me han abierto las puertas y se me ha dado mucho hasta el momento”, afirma Gamiz, quien relata: “A los cuatro años, mi papá cambió de trabajo y nos fuimos a Tijuana, primeramente. Estuvimos ahí cuatro años y nos cambiamos a Mexicali. Después regresé a Durango, para hacer la secundaria, y luego volví a Mexicali, desde la preparatoria. Actualmente, estoy viviendo con mi papá y con mi hermano”.

“En la universidad, me vi en la necesidad de estar trabajando. Si me las vi negras de vez en cuando. Primeramente, estuve de becaria en la universidad, como un tipo de prestación de servicios, por los que me daban un apoyo económico. Podríamos considerarlo como un trabajo, pero era más bien como una beca”, recuerda.

“Y ya cuando tenía la necesidad de hacer mi servicio profesional, mis prácticas profesionales, tuve que buscar alguna otra manera de generar ingresos. Así que conseguí un empleo siendo animadora y actriz en shows infantiles, para una empresa que se llama Fairy”, añade.

Aunque ya es abogada, dicho trabajo “lo sigo realizando porque me llena muchísimo, me alimenta mucho el alma, porque implica estar con niños en fiestas, piñatas, eventos. Me llena mucho de vida, me entusiasma mucho ver la cara de los niños, cómo se alegran por ver a su personaje favorito”.

Y en esa faceta, se ha encontrado hasta con sus maestros de la universidad: “Hace un año, fui asignada para ir al Bosque de la Ciudad, y tenía que estar vestida de Elsa, el personaje de Frozen, de Disney. Elsa, usted sabe, es rubia, güerísima, ojos azules, muy clara… Y pues implica caracterizarme. Para llegar a semejarme al físico de ella, tengo que ponerme una peluca rubia y unos pupilentes azules, porque, claramente, no tengo ojos azules, ponerme de base de maquillaje dos tonos más claros de lo que soy”.

“Fui al Bosque y estaba caracterizada de este personaje, y veo dos niñas muy felices, saludándome, y les digo “hola ¿cómo están?, y vienen sus papás acercándose, y me doy cuenta que es uno de mis maestros de la universidad. Y quiera o no, aunque no estaba haciendo nada malo, humanamente me dio un poquito de pena la situación”.

-¿Y si te reconoció luego?

-Si, si me reconoció. De hecho, me saludó “¡Ah, Getsemaní!” y le dije “no, no les diga a sus niñas que soy Getsemaní, dígales que soy Elsa”. Tengo fotos con sus niñas y ahí tengo el recuerdo”.

Getsemaní mide 1.72 y dicha estatura le abrió las puertas del modelaje: “Me tocó, en algunas ocasiones, que boutiques o escuelas de diseño me buscaran porque tenían eventos o pasarelas. Y recibía una pequeña compensación”.

Como egresada cimarrona, reconoce el apoyo que brinda la universidad pública: “Yo estudié en la UABC y la ventaja que tiene es que, si tú no puedes pagar la reinscripción en el momento, puedes hacer pagos parciales. Te da esa oportunidad y eso, constantemente, me tocó hacerlo. Aproximadamente, cuando yo estaba estudiando, la inscripción estaba en 3 mil, 3 mil 500. Me tocó solventar esos gastos. Y (la carrera) también implica comprar muchos libros de derecho, aunque la ventaja que tienes es que puedes conseguirlos en la biblioteca, pero existen algunos que si necesitas tener día a día”.

Respecto a la combinación de la animación, el derecho y el modelaje, Getsemaní refiere que “en las tres me siento cómoda, pero creo que implican diferentes habilidades mías. En mi carrera de derecho, es un desgaste mental, es un desgaste de leer constantemente, de estar actualizándose, de ponerse muy creativo para sacar los escritos. Si implica un mayor esfuerzo de estudio, de preparación. Y en los shows infantiles, me siento como un pez en el agua, porque puedo ser muy divertida, no implica ser muy rígida, como lo tengo que ser de postulante. Soy más expresiva, más efusiva, más alegre, más cariñosa también, más simpática”.

Con el 8M en perspectiva, Getsemaní indica: “Si le preguntamos a 100 mujeres, el 99% van a coincidir en que han sufrido acoso alguna vez. Y yo no soy ajena a esa situación”.

Resalta que en México “falta muchísima concientización. Y eso empieza desde casa. Hay que enseñarles a los hijos que no se les debe faltar el respeto a las mujeres, que no se debe sexualizar a las mujeres solo por ser mujeres. Iniciar desde ahí, partiendo de la concientización en casa, del respeto a las mujeres, de que no estamos al gusto del hombre, o sujetas a lo que él quiera, de entender que si una mujer dice ‘no quiero’, debe entenderse de esa forma”

Y considera que “así como han existido campañas para que los jóvenes utilicen preservativos, pues también hace falta que las autoridades se aboquen a hacer campañas de respeto a las mujeres”.

Respecto al tema del momento, la postulación de Félix Salgado, precisa que es necesario hacer “una ponderación de qué es lo más importante: el derecho a poder ser candidato a un puesto político, o considerar que hay un precedente de que es un foco rojo en seguridad y que ha agredido a mujeres. Yo creo que, si hacemos una ponderación, se pone en primer lugar la seguridad de la mujer, aunque aún no se sepa, a ciencia cierta, si realizó estas conductas”.

“También entramos a un debate en cuanto a que puede ser una campaña negra, para que el político baje de categoría y no voten por él, pero creo que debe verse por la seguridad de las mujeres y, en general, de cualquier persona”, sentencia.

Si llegara una mujer a la presidencia de México, para Getsemaní se necesita que sea “comprometida, que sea inteligente, que tome decisiones en forma igualitaria, con perspectiva de equidad; que no se deje llevar tampoco por cuestiones de que las mujeres debemos ponernos por encima, porque creo que eso no es lo que se necesita, sino entender que, como mujeres y como hombres, necesitamos del otro y aportamos grandes cosas a nuestra sociedad en general; una mujer que entienda que hay mucho trabajo por hacer en México, que hay cosas que no se han atendido como se deben atender”.

-¿Se necesita que llegue una mujer que no tenga ataduras políticas con los hombres?

-“Yo considero que si, pero… pues estamos buscándola”

Comentarios: gerardofm2020@gmail.com