/ miércoles 2 de junio de 2021

Expediente Confidencial | Me vacuné con AstraZeneca

Siempre me ha parecido de mal gusto que un periodista hable de si mismo, en primera persona, pero hay contadas ocasiones en que, creo, eso se justifica

Esta podría ser una.

Ayer me vacuné contra el Covid-19. Me vacuné con AstraZeneca. No fue la que me tocó. Supe que esa pondrían y elegí acudir, porque he sido particularmente crítico con esa vacuna y sus fallas. Así, decidí hablar en carne propia, no de oídas, no por testimonios. Vivirlo y contarle a usted, qué me lee, cómo está el asunto.

Aclaro que no utilicé ninguna influencia para acceder a la vacuna. Mi INE es de Mexicali. Me registré en las dos plataformas, estatal y federal, aunque recomiendo usar solamente la de Baja California, pues incluye las comorbilidades y es la que le piden a uno al vacunarse.

Hice la fila en el cuartel militar. Tardé una hora en llegar a la puerta. Los militares están atentos todo el tipo y orientan sobre el camino para llegar a las casetas de vacunación. Al llegar, una señora me preguntó mi edad, pero no me pidió ningún documento. Una chica y un chico de la UABC se encargaron de la vacuna. La chava destapó el frasquito y lo puso en la jeringa, mientras el chavo me la puso en el antebrazo izquierdo. Ellos le dan a elegir el brazo. Yo soy diestro y, por eso, elegí el izquierdo.

La inyección en si no molesta. A los dos o tres minutos empieza una molestia ligerísima, que, con el paso de las horas, será un entumecimiento que deja sin fuerzas el brazo. Tras la inyección, vienen 20 minutos de observación en otra área, vigilada por los militares. Ahí piden los documentos. A mi no me pidieron el INE, ni el CURP, solamente la hoja de registro, donde anotaron fecha y lote de la vacuna. Piden llevar copia y original de esa hoja, para la segunda dosis. No anotan fecha para esta y se limitan a decir que llegará de cuatro a doce semanas...

Tras 20 minutos, lo dejan ir. No tuve problema en manejar casi una hora. Sin embargo, cada persona es diferente. Yo fui solo, pero si alguien puede acompañarle, mejor.

Un par de horas después de la vacunación, viene un sueño pesado. Al día siguiente, ya se reconocen todas las molestias: brazo sin fuerzas, cuerpo cortado (como si tuviese uno gripa potente) y una inflamación estomacal parecida al tipo que viene cuando nos pasamos de picante. Un poco de fiebre también, así como un ligero dolor de cabeza en algunos momentos. Si son molestias incómodas, pero por vivir todo vale la pena. Yo soy farmacorresistente al paracetamol (supongo que, como muchos mexicanos, debido al exceso que nos dieron de niños), así que me he tenido que aguantar las molestias, como se dice, a valor mexicano.

Hasta ahorita vamos aquí. No sé cómo acabe mi aventura con Astra y Zeneca, pero le diré todo con honestidad y apertura. Yo no recibo dinero ni del gobierno, ni de AstraZeneca, así que si acaba mal, se lo diré. De momento, sobrevivo y tengo enfrente la puerta de salida a esta pesadilla llamada Covid-19. Y eso, como diría Enrique IV acerca de París, bien vale una misa...

Comentarios: gerardofm2020@gmail.com

Siempre me ha parecido de mal gusto que un periodista hable de si mismo, en primera persona, pero hay contadas ocasiones en que, creo, eso se justifica

Esta podría ser una.

Ayer me vacuné contra el Covid-19. Me vacuné con AstraZeneca. No fue la que me tocó. Supe que esa pondrían y elegí acudir, porque he sido particularmente crítico con esa vacuna y sus fallas. Así, decidí hablar en carne propia, no de oídas, no por testimonios. Vivirlo y contarle a usted, qué me lee, cómo está el asunto.

Aclaro que no utilicé ninguna influencia para acceder a la vacuna. Mi INE es de Mexicali. Me registré en las dos plataformas, estatal y federal, aunque recomiendo usar solamente la de Baja California, pues incluye las comorbilidades y es la que le piden a uno al vacunarse.

Hice la fila en el cuartel militar. Tardé una hora en llegar a la puerta. Los militares están atentos todo el tipo y orientan sobre el camino para llegar a las casetas de vacunación. Al llegar, una señora me preguntó mi edad, pero no me pidió ningún documento. Una chica y un chico de la UABC se encargaron de la vacuna. La chava destapó el frasquito y lo puso en la jeringa, mientras el chavo me la puso en el antebrazo izquierdo. Ellos le dan a elegir el brazo. Yo soy diestro y, por eso, elegí el izquierdo.

La inyección en si no molesta. A los dos o tres minutos empieza una molestia ligerísima, que, con el paso de las horas, será un entumecimiento que deja sin fuerzas el brazo. Tras la inyección, vienen 20 minutos de observación en otra área, vigilada por los militares. Ahí piden los documentos. A mi no me pidieron el INE, ni el CURP, solamente la hoja de registro, donde anotaron fecha y lote de la vacuna. Piden llevar copia y original de esa hoja, para la segunda dosis. No anotan fecha para esta y se limitan a decir que llegará de cuatro a doce semanas...

Tras 20 minutos, lo dejan ir. No tuve problema en manejar casi una hora. Sin embargo, cada persona es diferente. Yo fui solo, pero si alguien puede acompañarle, mejor.

Un par de horas después de la vacunación, viene un sueño pesado. Al día siguiente, ya se reconocen todas las molestias: brazo sin fuerzas, cuerpo cortado (como si tuviese uno gripa potente) y una inflamación estomacal parecida al tipo que viene cuando nos pasamos de picante. Un poco de fiebre también, así como un ligero dolor de cabeza en algunos momentos. Si son molestias incómodas, pero por vivir todo vale la pena. Yo soy farmacorresistente al paracetamol (supongo que, como muchos mexicanos, debido al exceso que nos dieron de niños), así que me he tenido que aguantar las molestias, como se dice, a valor mexicano.

Hasta ahorita vamos aquí. No sé cómo acabe mi aventura con Astra y Zeneca, pero le diré todo con honestidad y apertura. Yo no recibo dinero ni del gobierno, ni de AstraZeneca, así que si acaba mal, se lo diré. De momento, sobrevivo y tengo enfrente la puerta de salida a esta pesadilla llamada Covid-19. Y eso, como diría Enrique IV acerca de París, bien vale una misa...

Comentarios: gerardofm2020@gmail.com