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Verdades y Mentiras

  • Job Flores

¡HÁGALO AHORA! El doctor Bonnie Ware trabajó muchos años en el área de cuidados intensivos; sus pacientes eran aquellos enviados a casa para morir. Sobre ellos, él escribió: “Todos los pacientes encontraban la paz antes de partir ¡todos!”. Cuando se les preguntaba si tenían algún remordimiento o si hubieran hecho algo de manera diferente, surgían los mismos temas una y otra vez:

  1. Desearía haber tenido el coraje de vivir una vida verdadera conmigo mismo, no la vida que otros esperaban que yo viviera.

Este era el más común de los remordimientos.

Cuando la gente comprende que su vida está terminando y mira atrás con

claridad, es fácil ver cuántos sueños no han sido cumplidos.

La mayor parte de la gente no había cumplido ni siquiera la mitad de sus sueños, y tenía que morir sabiendo que se había debido a las elecciones que hicieron y a las que no tomaron.

  1. Desearía no haber trabajado tanto.

Esto lo dicen todos los pacientes masculinos que cuidé. Se perdieron la juventud de sus hijos y la compañía de sus parejas. Las mujeres también tienen este remordimiento. Todas y todos lamentaban haber pasado tanto de sus vidas intentando ganar más dinero para elevar su nivel económico y social.

Si hubieran simplificado su estilo de vida y hubieran hecho elecciones conscientes, posiblemente no hubieran necesitado tanto el ingreso como lo creían necesario.

 

  1. Desearía haber tenido el coraje de expresar mis sentimientos.

Muchas personas reprimieron sus sentimientos para mantener la paz con otros. Muchas enfermedades surgieron como consecuencia de su amargura y resentimiento. Como resultado, llevaron una existencia mediocre y nunca se convirtieron en aquello que eran verdaderamente capaces de ser.

  1. Desearía haber estado más en contacto con mis amigos.

A menudo no se comprenden verdaderamente todos los beneficios que proporcionan los viejos amigos, hasta que estamos en las últimas semanas de vida y ya no es posible dar marcha atrás. Muchos, cuando estaban muriendo, extrañaban a sus amigos.

 

  1. Desearía haberme permitido ser más feliz.

Este es un remordimiento sorprendentemente común. Muchos no comprenden hasta el final que la felicidad es una elección. Ellos habían permanecido atrapados en los viejos patrones y hábitos. El así llamado “confort” había inundado sus emociones, así como la psicología de sus vidas. El miedo al cambio los hacía presumir ante los otros y ante sí mismos, que estaban contentos, cuando en lo profundo, dentro de ellos estaba el deseo de reír con ganas y poner un poco de aventura en sus vidas.

Cuando estás en tu lecho de muerte, lo que otros piensen de ti está a una larga distancia de tu mente. Cuan maravilloso sería dejarse ir y sonreír nuevamente, sin pretensiones ni exigencias, antes de morir. La vida es una elección. Aún es tiempo…

 

RECUERDE… Nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira.