imagotipo

Verdades y mentiras

  • Job Flores

¡REGIONALIZACIÓN!… Hemos mencionado que muchas de las soluciones que requieren los problemas de México se encuentran en el reconocimiento de que nuestro país es un conjunto de estados o regiones, con características especiales y evidentemente distintos entre sí, por lo que requieren de un trato específico del gobierno central. Un trato que implica no ser medidos por el mismo rasero, como actualmente ocurre.

No se pueden medir igual Baja California que Chiapas o Michoacán; como tampoco se puede comparar la Ciudad de México con Sonora o Chihuahua, sin embargo las medidas y acciones de gobierno se aplican por igual, sin tener consideración para las particularidades de cada estado o región.

Esta realidad es más evidente en la frontera norte porque la vecindad con Estados Unidos obliga a un trato diferente, si es que no se quiere poner de rodillas a las comunidades fronterizas frente al coloso vecino, como parece ser el objetivo de las últimas medidas tomadas por el gobierno federal, concretamente en lo relativo a la reforma fiscal.

Lo mismo se puede decir en otros temas: no se puede aplicar o someter a un estado del norte de México como es Baja California, a una Ley Federal del Trabajo que la “iguala” con un estado como Guanajuato, por ejemplo.

No es aplicable una ley general de comercio para la frontera norte, que para la frontera sur o para el centro de la república y, sin embargo, se hace sin ninguna consideración y cerrando ojos y oídos a los reclamos de ambos estados o regiones.

Desde luego que una Reforma Laboral hacía falta, pero no como la que se aprobó, porque ella no responde a las necesidades ni requerimientos del sector obrero, ni siquiera a las que demanda el sector patronal, con todo y que tal legislación parece estar hecha a su medida.

Una reforma laboral útil, debe ser integral y de preferencia seguir la tónica que marque la regionalización. Cada estado de la república debe tener una ley del trabajo propia, que atienda a sus condiciones particulares, o por lo menos debe haber leyes de trabajo que consideren las circunstancias específicas de cada región.

¿Qué tiene que hacer el gobierno metiendo las manos en asuntos, y peor aún en dineros que no son de él? ¿Qué ley o razón es válida para que los ahorros de los trabajadores sean manejados por quienes ni un centavo han aportado?

En este caso se encuentra el Sistema de Ahorro para el Retiro y en forma muy especial las Afores. En éstas se concentra la mayor riqueza de México, Una fortuna que bien operada pudiera resolver todas las dificultades económicas del país y subsanar su falta de infraestructura.

¿Qué se podría hacer con los miles de millones de pesos propiedad de los trabajadores de México concentrados en las Afores? ¡Todo! ¿Qué se está haciendo?

¡Nada! Nada para el beneficio de los propietarios del recurso, pero mucho para quienes lo administran, extranjeros, por cierto, que se llevan toda la ganancia o el interés que tan fabulosa cantidad de dinero genera.

Podemos seguir con el tema y no acabaríamos, pero es evidente que a nuestras autoridades les importa un soberano pepino lo que pensemos y el cómo vivamos en la frontera…

 

RECUERDE… Nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira.