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Verdades y mentiras

  • Job Flores

¡Gente buena; gente mala!… Para muchos mexicanos —me incluyo— la corrupción es el cáncer que tiene postrado a este país. De igual manera sostengo que el 99.99 por ciento de los ciudadanos somos corruptos de una forma u otra, y/o en mayor o menor medida, pero… Hay un sector en nuestra sociedad que si de corrupción hablamos, excede cualquier límite: los políticos.

En este momento y según todas las consultas ciudadanas y encuestas que se han realizado sobre el tema, la política y quienes la practican, en especial los que tienen el control de los partidos políticos, son el rostro más visible y evidente de la corrupción nacional.

Lo hemos comentado y preguntado en otras entregas de esta columna: ¿Cuántos personajes son los que mandan en los partidos políticos? Cinco, 10, 20, póngale el número que quiera, pero la realidad es que son pocos, muy pocos los que deciden qué se hace y cómo se hace en los partidos políticos.

Son ellos los que deciden quién es candidato y quién no. A ellos les deben sus puestos todos los senadores y diputados federales, plurinominales y no. Son esos pocos mexicanos los que deciden el futuro de más de 120 millones personas en este país, y es gracias a ellos que en este momento estamos frente a la peor etapa de violencia que hemos padecido en tiempos de paz; a ellos les debemos la falta de empleo, la carestía de la vida y de ellos emana la mayoría de los males sociales que usted y yo padecemos…

Esto es una verdad, sin embargo, el propósito del comentario es llegar al tema de las candidaturas independientes. Con ellas se abrió un parteaguas en el obsoleto sistema político nacional y esperemos que se concrete en una mejor realidad para todos.

Estamos en vísperas del inicio de un nuevo proceso electoral para renovar los poderes de la Unión y también ante una enorme oportunidad y un promisorio futuro. Pero justamente por esta verdad es aquellos que tuvieron el valor para registrarse como candidatos independientes en pasadas contiendas abrieron el camino para que más mexicanos sin ningún nexo con partidos políticos hagan lo mismo en la siguiente. Llegar al objetivo no es ni será nada fácil, pero es un buen principio y esto es lo que debe llamar nuestra atención.

El mejor ejemplo de lo que puede y debe hacer un candidato independiente, luego convertido en servidor público, lo personifica el jalisciense Pedro Kukamoto, quien como diputado local en el Congreso de aquel estado, ha dado muestras de lo que puede hacer un mexicano bien nacido y sin obligación con quienes mandan en los partidos políticos y la corrupción que los alimenta.

En este momento a los partidos y a sus candidatos se les entregan miles de millones de pesos y contra eso tendrán que luchar quienes se atrevan a desafiar el sistema, pero lo que hagan y a donde lleguen, siempre será hacer camino y eso es caminar por el sendero del bien.

El diputado que les menciono y lo que tuvo que hacer para quebrar y vencer la corrupción que representan los políticos tradicionales, debe servir de aliciente y seguramente lo será.

En este contexto será de vital importancia el papel que desempeñe la sociedad, porque muchos de los obstáculos dejaron para entorpecer el camino de una auténtica democracia, dependerá de la ciudadanía. Así que en nuestras manos estará mucho del futuro de este castigado país.

RECUERDE… Nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira.