/ sábado 5 de octubre de 2019

“Jíbaro” Pérez, profeta en su tierra

El tijuanense Raúl “Jíbaro” Pérez habló para El Sol de Tijuana sobre su trayectoria como pugilista

Marcos Romero

La carrera de boxeador es un peligro constante. Un coqueteo entre la vida y la muerte. La seriedad y dedicación que se le pone en los entrenamientos refleja tarde o temprano la calidad que tiene cada pugilista, sobre todo los de antaño.

“Pasé por muchas en mi carrera como boxeador. Fueron 19-20 años dentro del ambiente del boxeo y fueron muchas experiencias tanto positivas como negativas las que paseé. Ahora como entrenador de box, trato de inculcar y de llevar a los chamaquitos por el buen camino”, comentó el doble campeón mundial, Raúl “Jíbaro” Pérez (61-6-3; 42 KO).


LAS BASES DEL ÉXITO

“Jíbaro” Pérez sentó las bases del boxeo desde su época amateur. Más de un centenar de combates le dieron el fogueo necesario para probarse y dar el salto un nivel más competitivo a partir de 1984 hasta el nuevo milenio para poner fin a una etapa de su vida.

“Jíbaro” se retiró en el 2000 no sin antes haber ganado dos títulos del mundo (Gallo y Supergallo)

“Comencé muy chavito a pelear. Tuve una larga carrera como boxeador amateur y siempre con buenos logros. Posteriormente brinqué al profesional. Nunca me imaginé que íbamos a lograr lo que logramos. Siempre mis entrenamientos fueron muy fuertes, con mucha responsabilidad de darlo todo arriba del ring”, recordó.

Conforme acumulaba victorias en el cuadrilátero, la idea de buscar una pelea de campeonato se plasmaba con certeza en su cabeza.

El tijuanense se colgó el cinturón del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) de peso Gallo por primera ocasión el 29 de octubre de 1988 al destronar al colombiano Miguel “Happy” Lora (37-3; 17 KO). El mexicano hizo siete defensas exitosas de su título. Posteriormente también se hizo acreedor del campeonato Supergallo de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).

“Se fue dando de a poco de la mano de Don Rómulo Quirarte. Cuando menos me di cuenta, empezaban a llegar a mis oídos la posibilidad de peleas por campeonato del mundo o eliminatorias y fue cuando me cayó el ’20’ de en donde estaba y que estaba logrando”, rememoró el doble campeón mundial.


FRUTO DEL TRABAJO

Se escribió el nombre de Raúl “Jíbaro” Pérez con letras doradas en el Salón de la Fama del Boxeo en Montebello, California el 28 de abril de este año junto a otras estrellas del deporte como Humberto “Chuequita” González (43-3; 30 KO) y Julio César Chávez (107-6-2; 85 KO). Los méritos le sobraban al bajacaliforniano.

“Fue un logro muy importante. Una noticia muy bonita que recibimos por parte del señor Benjamín Rendón, una persona muy allegada a la familia desde que yo era boxeador. Por fin logramos entrar. Estoy contento porque a mí me llena mucho de orgullo por mi forma de ser, de tratar de impulsar a los chavos de la Zona Norte para que salgan adelante, ya sea como boxeadores o en sus vidas personales”, dijo el ahora inmortal del box.


GOLPE DE SUERTE

En 2013 un agudo dolor en los riñones le avisaba que algo no estaba bien con su cuerpo. Lo que al principio se sospechaba era una piedrita terminó siendo un tumor cancerígeno que fue localizado justo a tiempo para atacar el malestar.

“Llegué a que me hicieran un ultrasonido porque me estaba molestando un riñón, el izquierdo. El doctor me dijo ‘aquí no tienes nada, veamos el derecho’ y cuando lo revisa nomas dice ‘ay, caray. Es una mancha negra’. Nomás le vi la cara y supe que algo estaba mal”, relató “Jíbaro”.

“Me hice la resonancia renal para ver que era y fue para corroborar que tenía un tumor. Gracias a Dios en aquellos años había entrado como director del Imdet, Arturo “Hacho” Kaloyán, un gran amigo que me ayudó en la operación a través de servicios médicos municipales. Me removieron el riñón, completo porque tenía cáncer. Fue una época muy dura tanto para mí como para mi familia. Fue muy pesado”, añadió.

En la actualidad por recomendación médica se levanta a las 03:45 horas para ejercitarse y ayudar en el proceso de desintoxicación del cuerpo a su riñón izquierdo. Después inicia su jornada laboral por la mañana como chofer de una compañía muy reconocida en la región de productos lácteos.


JÍBAROS BOXING PROMOTIONS

El ciclo amateur de boxeadores como Omar Estrella, Jorge de Alba, Gilberto Rosas, entre otros, estaba en su última etapa. Listos para dar el salto al profesionalismo. Sin embargo las oportunidades eran pocas, casi nulas.

Harto de trabas y promesas, el tijuanense decidió dar un paso hacia adelante en su carrera e incursionar en el mundo de las promotoras boxísticas. Jíbaros Boxing Promotions vio la luz en 2015

“Salió por pura casualidad”, confesó el promotor. “Tengo un proceso con los chicos del gimnasio aquí desde pequeños, ya habían terminado su ciclo como amateurs y me dijeron que querían debutar. Los ayude a tocar puertas pero algunos nos pedían vender boletos, otros tenían una larga lista de boxeadores locales. Entonces un día me dijeron ‘haz una función tú, a ver qué pasa’ y la hice. Busque patrocinios y desde entonces hemos trabajado muy bien con los boxeadores aquí de Tijuana”.

El 21 de noviembre está marcado en el calendario de la promotora tijuanense como la última función de 2019.


SEGUNDO HOGAR

La unidad deportiva Benito Juárez a finales de 2018 estuvo en el ojo de la noticia por hospedar hasta a seis mil 500 inmigrantes sudamericanos que no lograron cumplir el “sueño americano”. Desde mucho antes ha sido casa de jóvenes púgiles que buscan replicar los pasos que dio en su momento el “Jíbaro”.

“Es un proceso que llevamos en el gimnasio con chamaquitos de 13-14 años. Aquí entrenan y participan en la Olimpiada Nacional. Es un proceso de boxeo amateur”, describió el entrenador.

La zona norte de Tijuana se ganó con hechos la fama de ser un punto de peligro para visitantes y residentes. El boxeo no es para todos pero ha sido la principal arma de Raúl Pérez para darles un lugar donde se puedan sentir en casa los más pequeños.

“Es un lugar muy conflictivo, con mucho chamaco que necesita ayuda. Desorientados. Que no tienen mamá, que no tienen papá. Trato de a esos chamaquitos involucrarlos más en el gimnasio para que sean parte del Gym. Eso les ayuda”, afirmó el ex púgil.

Marcos Romero

La carrera de boxeador es un peligro constante. Un coqueteo entre la vida y la muerte. La seriedad y dedicación que se le pone en los entrenamientos refleja tarde o temprano la calidad que tiene cada pugilista, sobre todo los de antaño.

“Pasé por muchas en mi carrera como boxeador. Fueron 19-20 años dentro del ambiente del boxeo y fueron muchas experiencias tanto positivas como negativas las que paseé. Ahora como entrenador de box, trato de inculcar y de llevar a los chamaquitos por el buen camino”, comentó el doble campeón mundial, Raúl “Jíbaro” Pérez (61-6-3; 42 KO).


LAS BASES DEL ÉXITO

“Jíbaro” Pérez sentó las bases del boxeo desde su época amateur. Más de un centenar de combates le dieron el fogueo necesario para probarse y dar el salto un nivel más competitivo a partir de 1984 hasta el nuevo milenio para poner fin a una etapa de su vida.

“Jíbaro” se retiró en el 2000 no sin antes haber ganado dos títulos del mundo (Gallo y Supergallo)

“Comencé muy chavito a pelear. Tuve una larga carrera como boxeador amateur y siempre con buenos logros. Posteriormente brinqué al profesional. Nunca me imaginé que íbamos a lograr lo que logramos. Siempre mis entrenamientos fueron muy fuertes, con mucha responsabilidad de darlo todo arriba del ring”, recordó.

Conforme acumulaba victorias en el cuadrilátero, la idea de buscar una pelea de campeonato se plasmaba con certeza en su cabeza.

El tijuanense se colgó el cinturón del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) de peso Gallo por primera ocasión el 29 de octubre de 1988 al destronar al colombiano Miguel “Happy” Lora (37-3; 17 KO). El mexicano hizo siete defensas exitosas de su título. Posteriormente también se hizo acreedor del campeonato Supergallo de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).

“Se fue dando de a poco de la mano de Don Rómulo Quirarte. Cuando menos me di cuenta, empezaban a llegar a mis oídos la posibilidad de peleas por campeonato del mundo o eliminatorias y fue cuando me cayó el ’20’ de en donde estaba y que estaba logrando”, rememoró el doble campeón mundial.


FRUTO DEL TRABAJO

Se escribió el nombre de Raúl “Jíbaro” Pérez con letras doradas en el Salón de la Fama del Boxeo en Montebello, California el 28 de abril de este año junto a otras estrellas del deporte como Humberto “Chuequita” González (43-3; 30 KO) y Julio César Chávez (107-6-2; 85 KO). Los méritos le sobraban al bajacaliforniano.

“Fue un logro muy importante. Una noticia muy bonita que recibimos por parte del señor Benjamín Rendón, una persona muy allegada a la familia desde que yo era boxeador. Por fin logramos entrar. Estoy contento porque a mí me llena mucho de orgullo por mi forma de ser, de tratar de impulsar a los chavos de la Zona Norte para que salgan adelante, ya sea como boxeadores o en sus vidas personales”, dijo el ahora inmortal del box.


GOLPE DE SUERTE

En 2013 un agudo dolor en los riñones le avisaba que algo no estaba bien con su cuerpo. Lo que al principio se sospechaba era una piedrita terminó siendo un tumor cancerígeno que fue localizado justo a tiempo para atacar el malestar.

“Llegué a que me hicieran un ultrasonido porque me estaba molestando un riñón, el izquierdo. El doctor me dijo ‘aquí no tienes nada, veamos el derecho’ y cuando lo revisa nomas dice ‘ay, caray. Es una mancha negra’. Nomás le vi la cara y supe que algo estaba mal”, relató “Jíbaro”.

“Me hice la resonancia renal para ver que era y fue para corroborar que tenía un tumor. Gracias a Dios en aquellos años había entrado como director del Imdet, Arturo “Hacho” Kaloyán, un gran amigo que me ayudó en la operación a través de servicios médicos municipales. Me removieron el riñón, completo porque tenía cáncer. Fue una época muy dura tanto para mí como para mi familia. Fue muy pesado”, añadió.

En la actualidad por recomendación médica se levanta a las 03:45 horas para ejercitarse y ayudar en el proceso de desintoxicación del cuerpo a su riñón izquierdo. Después inicia su jornada laboral por la mañana como chofer de una compañía muy reconocida en la región de productos lácteos.


JÍBAROS BOXING PROMOTIONS

El ciclo amateur de boxeadores como Omar Estrella, Jorge de Alba, Gilberto Rosas, entre otros, estaba en su última etapa. Listos para dar el salto al profesionalismo. Sin embargo las oportunidades eran pocas, casi nulas.

Harto de trabas y promesas, el tijuanense decidió dar un paso hacia adelante en su carrera e incursionar en el mundo de las promotoras boxísticas. Jíbaros Boxing Promotions vio la luz en 2015

“Salió por pura casualidad”, confesó el promotor. “Tengo un proceso con los chicos del gimnasio aquí desde pequeños, ya habían terminado su ciclo como amateurs y me dijeron que querían debutar. Los ayude a tocar puertas pero algunos nos pedían vender boletos, otros tenían una larga lista de boxeadores locales. Entonces un día me dijeron ‘haz una función tú, a ver qué pasa’ y la hice. Busque patrocinios y desde entonces hemos trabajado muy bien con los boxeadores aquí de Tijuana”.

El 21 de noviembre está marcado en el calendario de la promotora tijuanense como la última función de 2019.


SEGUNDO HOGAR

La unidad deportiva Benito Juárez a finales de 2018 estuvo en el ojo de la noticia por hospedar hasta a seis mil 500 inmigrantes sudamericanos que no lograron cumplir el “sueño americano”. Desde mucho antes ha sido casa de jóvenes púgiles que buscan replicar los pasos que dio en su momento el “Jíbaro”.

“Es un proceso que llevamos en el gimnasio con chamaquitos de 13-14 años. Aquí entrenan y participan en la Olimpiada Nacional. Es un proceso de boxeo amateur”, describió el entrenador.

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