/ sábado 16 de octubre de 2021

Sobrevivir al cáncer en medio de la pandemia del SARS-CoV-2

A sus 61 años de edad, Patricia Rodríguez sigue luchando para ganarle la batalla a la enfermedad y no contagiarse de Covid-19

Patricia Guadalupe Rodríguez Aranda es paciente activa de cáncer desde hace tres años, a sus 61 años ha sobrevivido a la pandemia al no contagiarse de coronavirus, al desabasto de medicamento oncológico y aún continúa luchando para ganarle la batalla a la enfermedad.

En entrevista para El Sol de Tijuana nos cuenta que estos dos últimos años no han sido fáciles, pero pese a las dificultades que enfrenta ve la vida con optimismo.

Patricia Guadalupe es una ama de casa y empezó el tratamiento oncológico en el 2018, cuando fue diagnosticada con cáncer de mama, pero la enfermedad no cesa y el cáncer avanzó a uno de sus pulmones. Su esposo de 62 años y familia son su mayor apoyo para seguir adelante.

- Después de tres años de estar recibiendo tratamiento como paciente activo, ¿has visto cambios en la unidad oncológica?

- “Antes teníamos un área especial para nosotros en el primer piso, pero hay una señora que se llama Marina del Villar que nos ayudó y la mandó adaptar el piso extractor de polvos y de aire, nos pusieron pantallas de televisión y nuestro propio baño, para estar más cómodos. La verdad, hicieron un buen trabajo, no sé cómo lo hicieron, con aportaciones de una fundación, nos arreglaron todo. Marina del Villar fue paciente con cáncer y a ella le tocó pasar por todo como estaba antes, que no había sillas, que no había aire y se hacía un calorón y todo y cuando salió del cáncer se dedicó a ayudarnos a los demás, a mí me tocó pasar por mis quimios con todas las instalaciones muy bien, porque nos daban hasta cobijitas y almohadas, cuando fueron mis primeras quimios fue en diciembre cuando hacía frío, ya teníamos nuestro propio baño.

- ¿Cuál ha sido el mayor reto para recibir tu tratamiento oncológico?

- “Cuando me fui a Mexicali, a las radiaciones, tuve la muy buena suerte de que me recibieron en la casa del DIF, porque de ahí nos canalizan y también está muy limpio, muy bonito, con aire acondicionado. Teníamos hasta nuestra cocina para hacernos nuestra comida, lavadoras y secadoras, todo muy bien. Lo único es que este año, al empezar el año, me cambiaron la inyección por Faslodex, por los tumores que me habían salido en el pulmón y me cambiaron de medicamento, pero ese ahorita no hay”.

- ¿Cuándo hubo cambios en las medidas sanitarias por la pandemia que te alertaron que estábamos en una crisis sanitaria?

- “Cuando estuvo lo más fuerte de la pandemia, a nosotros no nos dejaban entrar ni a la farmacia siquiera, no nos daban permiso de entrar porque había mucha gente enferma de coronavirus y a nosotros (pacientes con cáncer) nos mandaron afuera del Hospital General, a una esquina que era algo de oftalmología o creo que Uneme, un edificio que era especial, nos cambiaron solamente para nosotros; los hombres, mujeres y niños de oncología. No nos dejaban entrar a la farmacia, ni al hospital. En la nueva área nos daban las medicinas, ahí mismo iban los del laboratorio a sacarnos sangre, o sea, que nos hacían todo para que nosotros por nada del mundo nos acercáramos al Hospital General de Tijuana, porque había muchos pacientes con coronavirus y podíamos enfermarnos porque nuestras defensas son muy bajas por las quimioterapias”.

- ¿Qué fue lo que más le afectó a tu familia por la pandemia?

- “Le bajó muchísimo el trabajo, porque ya ve que muchísima gente no tiene trabajo y si no tienen trabajo, pues cómo van a arreglar sus carros, es en lo único que me afectó, en la pandemia, porque él ya está grande, igual que yo, mi esposo tiene 62 años y yo tengo 61 años, pues ya no está tan jovencito”.

- Has pasado en muchas ocasiones por desabasto de medicamento oncológico, ¿qué sientes por ello?

- “Pues sí, nos preocupa cuando no hay medicamento porque no podemos comprarlo, es muy caro, pero no es nada más la falta de medicamento, porque ahora en este año, en febrero o marzo, ocupé un estudio que valía 23 mil 500 pesos. Mi esposo, como pudo, vendió su pick up, y cómo pudo me lo pagó para hacerme el estudio porque en el hospital no lo hace, en este hospital me mandan a las tomografías, me mandan al núcleo de especialidades también, pero para este estudio tuve que pagarlo y aparte tuve que ir hasta Tecate, a un lugar que solamente ahí lo hacen y pues él lo tuvo que pagar”.

El hospital no cubre todos los estudios. Foto: Ramón Hurtado | El Sol de Tijuana

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- ¿Cómo te sientes en la actualidad?

- “Yo me siento muy bien, bendito sea Dios, no más como cansada, pero de ahí nada más. Gracias a Dios no siento nada más, nada más me siento cansada. Hago mis cosas y trato de descansar. Me acuesto y me quedo aquí encerrada, es lo que más siento, como cansancio”.

- ¿Crees que te haya afectado la pandemia?

- “En realidad, a mí no me ha afectado nada, porque me encanta estar aquí en mi casa encerrada, no me gusta salir, salgo nomás a lo más necesario y por eso mismo siento que no me ha afectado mentalmente o con ansiedad, porque siempre estoy acostumbrada a estar aquí en mi casa, como no trabajo, lo único que hago es mi quehacer, mi comida, lavar. Lo que hacemos las que somos amas de casa y aquí me la paso. Mis salidas son al hospital, pero siempre voy bien protegida, son mis salidas, al hospital o al mercado a traer mandado, pero siempre que voy a salir salgo bien protegida con cubrebocas y ya estoy vacunada”.

- ¿Durante la pandemia continuaron con sus tratamientos de quimios?

- “En medio de la pandemia sí había quimioterapias, había dos o tres personas en las quimios, pero las ponían bien separadas para guardar la distancia. Les daban las citas, pero en el área que nos pusieron estábamos separados para no enfermarnos”.

Patricia Guadalupe Rodríguez Aranda es paciente activa de cáncer desde hace tres años, a sus 61 años ha sobrevivido a la pandemia al no contagiarse de coronavirus, al desabasto de medicamento oncológico y aún continúa luchando para ganarle la batalla a la enfermedad.

En entrevista para El Sol de Tijuana nos cuenta que estos dos últimos años no han sido fáciles, pero pese a las dificultades que enfrenta ve la vida con optimismo.

Patricia Guadalupe es una ama de casa y empezó el tratamiento oncológico en el 2018, cuando fue diagnosticada con cáncer de mama, pero la enfermedad no cesa y el cáncer avanzó a uno de sus pulmones. Su esposo de 62 años y familia son su mayor apoyo para seguir adelante.

- Después de tres años de estar recibiendo tratamiento como paciente activo, ¿has visto cambios en la unidad oncológica?

- “Antes teníamos un área especial para nosotros en el primer piso, pero hay una señora que se llama Marina del Villar que nos ayudó y la mandó adaptar el piso extractor de polvos y de aire, nos pusieron pantallas de televisión y nuestro propio baño, para estar más cómodos. La verdad, hicieron un buen trabajo, no sé cómo lo hicieron, con aportaciones de una fundación, nos arreglaron todo. Marina del Villar fue paciente con cáncer y a ella le tocó pasar por todo como estaba antes, que no había sillas, que no había aire y se hacía un calorón y todo y cuando salió del cáncer se dedicó a ayudarnos a los demás, a mí me tocó pasar por mis quimios con todas las instalaciones muy bien, porque nos daban hasta cobijitas y almohadas, cuando fueron mis primeras quimios fue en diciembre cuando hacía frío, ya teníamos nuestro propio baño.

- ¿Cuál ha sido el mayor reto para recibir tu tratamiento oncológico?

- “Cuando me fui a Mexicali, a las radiaciones, tuve la muy buena suerte de que me recibieron en la casa del DIF, porque de ahí nos canalizan y también está muy limpio, muy bonito, con aire acondicionado. Teníamos hasta nuestra cocina para hacernos nuestra comida, lavadoras y secadoras, todo muy bien. Lo único es que este año, al empezar el año, me cambiaron la inyección por Faslodex, por los tumores que me habían salido en el pulmón y me cambiaron de medicamento, pero ese ahorita no hay”.

- ¿Cuándo hubo cambios en las medidas sanitarias por la pandemia que te alertaron que estábamos en una crisis sanitaria?

- “Cuando estuvo lo más fuerte de la pandemia, a nosotros no nos dejaban entrar ni a la farmacia siquiera, no nos daban permiso de entrar porque había mucha gente enferma de coronavirus y a nosotros (pacientes con cáncer) nos mandaron afuera del Hospital General, a una esquina que era algo de oftalmología o creo que Uneme, un edificio que era especial, nos cambiaron solamente para nosotros; los hombres, mujeres y niños de oncología. No nos dejaban entrar a la farmacia, ni al hospital. En la nueva área nos daban las medicinas, ahí mismo iban los del laboratorio a sacarnos sangre, o sea, que nos hacían todo para que nosotros por nada del mundo nos acercáramos al Hospital General de Tijuana, porque había muchos pacientes con coronavirus y podíamos enfermarnos porque nuestras defensas son muy bajas por las quimioterapias”.

- ¿Qué fue lo que más le afectó a tu familia por la pandemia?

- “Le bajó muchísimo el trabajo, porque ya ve que muchísima gente no tiene trabajo y si no tienen trabajo, pues cómo van a arreglar sus carros, es en lo único que me afectó, en la pandemia, porque él ya está grande, igual que yo, mi esposo tiene 62 años y yo tengo 61 años, pues ya no está tan jovencito”.

- Has pasado en muchas ocasiones por desabasto de medicamento oncológico, ¿qué sientes por ello?

- “Pues sí, nos preocupa cuando no hay medicamento porque no podemos comprarlo, es muy caro, pero no es nada más la falta de medicamento, porque ahora en este año, en febrero o marzo, ocupé un estudio que valía 23 mil 500 pesos. Mi esposo, como pudo, vendió su pick up, y cómo pudo me lo pagó para hacerme el estudio porque en el hospital no lo hace, en este hospital me mandan a las tomografías, me mandan al núcleo de especialidades también, pero para este estudio tuve que pagarlo y aparte tuve que ir hasta Tecate, a un lugar que solamente ahí lo hacen y pues él lo tuvo que pagar”.

El hospital no cubre todos los estudios. Foto: Ramón Hurtado | El Sol de Tijuana

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- ¿Cómo te sientes en la actualidad?

- “Yo me siento muy bien, bendito sea Dios, no más como cansada, pero de ahí nada más. Gracias a Dios no siento nada más, nada más me siento cansada. Hago mis cosas y trato de descansar. Me acuesto y me quedo aquí encerrada, es lo que más siento, como cansancio”.

- ¿Crees que te haya afectado la pandemia?

- “En realidad, a mí no me ha afectado nada, porque me encanta estar aquí en mi casa encerrada, no me gusta salir, salgo nomás a lo más necesario y por eso mismo siento que no me ha afectado mentalmente o con ansiedad, porque siempre estoy acostumbrada a estar aquí en mi casa, como no trabajo, lo único que hago es mi quehacer, mi comida, lavar. Lo que hacemos las que somos amas de casa y aquí me la paso. Mis salidas son al hospital, pero siempre voy bien protegida, son mis salidas, al hospital o al mercado a traer mandado, pero siempre que voy a salir salgo bien protegida con cubrebocas y ya estoy vacunada”.

- ¿Durante la pandemia continuaron con sus tratamientos de quimios?

- “En medio de la pandemia sí había quimioterapias, había dos o tres personas en las quimios, pero las ponían bien separadas para guardar la distancia. Les daban las citas, pero en el área que nos pusieron estábamos separados para no enfermarnos”.

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