/ lunes 11 de febrero de 2019

Hablemos de cine/Análisis a Green Book: Una Amistad Sin Fronteras

Adrián Andrade

Inspirada en la verdadera historia del clásico pianista Don Shirley, que llevó a cabo una gira alrededor de los estados sureños en 1962 en compañía de Tony Vallelonga. Actualmente nominada por Mejor Película, Actor Principal, Actor de Reparto, Guión Original y Edición, esta comedia dramática es una candidata fuerte debido a su contagiosa simpatía y lección de vida.

Mi único disgusto es que el director Peter Farrelly no haya recibido una nominación directa, entiendo que su pasado esté dominado por comedias simples, lo cual resultó en un gran giro al dar mucho con tan poco. En ningún momento es vulgar e irrespetuosa, sino lo suficiente humana y hasta profunda a pesar de su contexto socialmente crítico a consecuencia del racismo.

Ayuda bastante contar con la participación de Nick Vallelonga, ya que gracias a este en conjunto con las cartas y entrevistas le impulsaron a Farrelly a diseñar un guión lo más cercano a aquel épico recorrido que compartieron Tony y Don. Una aventura de una vez en la vida llevada a cabo de una majestuosa manera fílmica que cualquiera logra apreciar con placer.

Se siente algo especial presenciar esos paisajes durante la carretera como también los sitios visitados, inclusive el montaje como la ambientación musical le inyectan dinamismo ante la sencillez en su narrativa. Aquí la magia cobra vida gracias a sus dos protagonistas que en un cerrar y abrir de ojos podrían robarse el Oscar y de tan merecida manera.

Raro ver a Viggo Mortensen con un fascinante acento italiano y un comportamiento que me hace reír con cada diálogo y gesto. Su desfachatez y personalidad es asombrosa y más cuando chocan con la elegancia y porte de Mahershala Ali, quien tras ganar el Oscar con “Luz de Luna”, sigue luciéndose esté en donde esté.

Verlos a los dos interactuar entre sí, ponen en alto los nombres de Vallelonga y Don. Aquella experiencia es resucitada de una forma en la cual todos salimos ganando y no en el sentido de comedia, sino en aprendizaje, por lo mucho que se nos aporta sobre la vida misma. Aprender a respetar y valorar no solo la música o el arte, sino a las personas en función de ello.

Si por mí fuera, me encantaría verla triunfante en la Academia, porque de verdad es una película poderosa que te hace pasar el mejor rato en el cine, inclusive entre tanta risa, nunca sobran dos escenas que te conmueven por lo bien que fue dirigida, editada y musicalizada.

Si tienen la oportunidad de verla, háganlo, porque viendo que se encuentra en salas selectas, sería cuestión de 1 o 2 semanas, porque después tendrán que esperar meses y créanme que esta humilde adaptación debe disfrutarse a la primera oportunidad que se tenga, pues cada minuto lo vale.

Calificación: 4½ de 5 estrellas

Adrián Andrade

Inspirada en la verdadera historia del clásico pianista Don Shirley, que llevó a cabo una gira alrededor de los estados sureños en 1962 en compañía de Tony Vallelonga. Actualmente nominada por Mejor Película, Actor Principal, Actor de Reparto, Guión Original y Edición, esta comedia dramática es una candidata fuerte debido a su contagiosa simpatía y lección de vida.

Mi único disgusto es que el director Peter Farrelly no haya recibido una nominación directa, entiendo que su pasado esté dominado por comedias simples, lo cual resultó en un gran giro al dar mucho con tan poco. En ningún momento es vulgar e irrespetuosa, sino lo suficiente humana y hasta profunda a pesar de su contexto socialmente crítico a consecuencia del racismo.

Ayuda bastante contar con la participación de Nick Vallelonga, ya que gracias a este en conjunto con las cartas y entrevistas le impulsaron a Farrelly a diseñar un guión lo más cercano a aquel épico recorrido que compartieron Tony y Don. Una aventura de una vez en la vida llevada a cabo de una majestuosa manera fílmica que cualquiera logra apreciar con placer.

Se siente algo especial presenciar esos paisajes durante la carretera como también los sitios visitados, inclusive el montaje como la ambientación musical le inyectan dinamismo ante la sencillez en su narrativa. Aquí la magia cobra vida gracias a sus dos protagonistas que en un cerrar y abrir de ojos podrían robarse el Oscar y de tan merecida manera.

Raro ver a Viggo Mortensen con un fascinante acento italiano y un comportamiento que me hace reír con cada diálogo y gesto. Su desfachatez y personalidad es asombrosa y más cuando chocan con la elegancia y porte de Mahershala Ali, quien tras ganar el Oscar con “Luz de Luna”, sigue luciéndose esté en donde esté.

Verlos a los dos interactuar entre sí, ponen en alto los nombres de Vallelonga y Don. Aquella experiencia es resucitada de una forma en la cual todos salimos ganando y no en el sentido de comedia, sino en aprendizaje, por lo mucho que se nos aporta sobre la vida misma. Aprender a respetar y valorar no solo la música o el arte, sino a las personas en función de ello.

Si por mí fuera, me encantaría verla triunfante en la Academia, porque de verdad es una película poderosa que te hace pasar el mejor rato en el cine, inclusive entre tanta risa, nunca sobran dos escenas que te conmueven por lo bien que fue dirigida, editada y musicalizada.

Si tienen la oportunidad de verla, háganlo, porque viendo que se encuentra en salas selectas, sería cuestión de 1 o 2 semanas, porque después tendrán que esperar meses y créanme que esta humilde adaptación debe disfrutarse a la primera oportunidad que se tenga, pues cada minuto lo vale.

Calificación: 4½ de 5 estrellas